miércoles, 11 de septiembre de 2013

Autoevaluación grupal: grupo 3, La mirada arcoiris

Después de mucho trabajo, muchas horas dedicadas, muchos hangouts para poder ponernos de acuerdo personas de Madrid, Extremadura, Navarra y Cantabria; llegó el momento de realizar una valoración de nuestro propio trabajo. 

Decidimos que, si el trabajo se había realizado de forma colaborativa, la evaluación grupal también debía responder a esta estructura, de modo que todos la incluyéramos como parte de nuestra evaluación individual de la asignatura. Ahí va:

Trabajar en grupo, en general, no es fácil. Por supuesto, lo es menos en equipo. La dificultad es casi directamente proporcional al enriquecimiento que proporciona el hacerlo.

A modo general, y aunque no me detendré en ello, he de señalar que, en general, la realización del relato me ha parecido una buena manera de poder ejecutar “in situ” todas las cuestiones teóricas vistas en la asignatura. El conocer, y analizar, a fondo uno de estos relatos hace que se afiancen conocimientos, mucho más incluso que con meros ejemplos explicativos. En este sentido, me parece que la realización del trabajo grupal ha sido útil, si bien creo que–aunque sea por el tiempo de dedicación requerido- el trabajo debería de verse reflejado de mayor manera (con un porcentaje más alto) en la nota final de la asignatura.

El hecho de realizar el trabajo de forma grupal creo que ha sido bueno: la multiplicidad de opiniones y visiones, considero, son, en cualquier aspecto de la vida, positivos. Aquí no lo iba a ser menos. La opción de poder compartir, contrastar e incluso discutir diferentes aspectos trabajados es fundamental para darse cuenta de la amplitud de muchos conceptos, o los diferentes matices que puede tener algo. Por ello, el trabajar de manera individual, si bien a veces es más cómodo, pedagógicamente no es tan fructífero. Y, por supuesto, nuestro relato se ha visto infinitamente enriquecido por la colaboración del magnífico grupo que, desde mi punto de vista, hemos formado.

Uno de los mayores inconvenientes, obviamente, ha sido la dificultad para coordinarnos (citas por chat, hangout…). Si ya en “la vida real” lo es, al estudiar a distancia esto llega incluso a magnificarse. Cada uno tenemos nuestros horarios: ponernos de acuerdo ha sido una ardua tarea. Parece evidente…

No obstante, creo que la participación de todos los miembros del equipo ha sido significativa. A veces ha sido inevitable la “especialización” en tareas de los distintos compañeros, pero lo cierto es que el contacto entre nosotros (fundamentalmente a través de email y Google Hangout) ha sido constante –casi diara-,lo que ha permitido que todos estemos al corriente de los avances y del trabajo del equipo y, en consecuencia, bajo mi criterio personal, del buen resultado obtenido.


Por lo tanto, creo que ha sido una experiencia satisfactoria que, si bien nos ha dado una carga de trabajo considerable, también nos ha aportado buenos momentos en conjunto y, además de enseñarnos asuntos propios de la materia de la asignatura, ha sido gratificante más allá de lo meramente educativo.