lunes, 8 de abril de 2013

El control social y Brad Pitt

El anteriormente citado Ramón Ignacio Correa, en su obra Imagen y control social (2011) expone:
Es cierto que hay una serie de necesidades primarias y básicas que no tenemos más remedio que conseguir, pero la inmensa mayoría de los productos y servicios que consumimos lo hacemos con base en falsas necesidades, falsas porque no nos pertenecen y están, en realidad, motivadas por los intereses de los mismos productores de mercancías de la sociedad de consumo...Es tal nuestra inclinación natural al consumo...que se podría considerar la religión que más practicantes tiene en todo el planeta. (p.71)
 La publicidad casi nos "obliga" a consumir, y el consumo, no nos olvidemos, es uno de los pilares fundamentales del sistema capitalista. En nuestra socialización primaria, se sientan las bases psicológicas que nos guiarán por los pasillos de este gran centro comercial que es nuestra sociedad.

Desde niños queremos más y más juguetes. Lo vemos en la televisión. Tenerlos te hace popular en la escuela y en la plaza, te hace sentir bien que otros sepan que tienes, en definitiva... tener te hace ser. Una vez sentadas las bases, creces y sigues queriendo tener. Pasas de ser un parásito consumidor dentro de la economía familiar, a ser un ciudadano consumidor (o consumidor ciudadano, no sé muy bien qué es sustantivo y qué adjetivo en este sentido).

El cine también colabora en sostener este sistema. No obstante, si uno es un cinéfilo (nivel intermedio), puede encontrar numerosas obras, que no pertenecen al mainstreet, en las cuales se critica las "bondades" del capitalismo. Pero, incluso, si uno no es del todo aficionado a la aplicación cinematográfica del artilugio inventado por los hermanos Lumiere, y solo ve películas de "cuando en cuando", si está atento (y mantiene una mirada medianamente crítica, alejada de la parafernalia), puede encontrar este tipo de mensajes dentro de obras muy reconocidas.

En repetidos casos, la voz para emitir estos mensajes, que muchos calificarían de "antisistema" en tono despectivo (son los mismos que pretenden la pertetuación de la situación actual), ha sido Brad Pitt. No entremos en valorar el por qué. Simplemente, si repasamos su filmografía, encontraremos personajes que, en algún momento del desarrollo de la acción, incluyen monólogos especialmente críticos.

En este caso, os recuerdo dos escenas, que tienen mucho que ver con lo expuesto anteriormente. El primero de ellos pertenece a la película El club de la lucha (Fight club, David Fincher, 1999) basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk (1996).




La segunda escena es de 12 monos (12 Monkeys, Terry Gilliam*, 1995).


(especialmente a partir de 2:00)


Os invito, desde aquí a que busquéis el mensaje profundo de las emisiones televisivas y cinematográficas. Ir más allá de los efectos, de las caras bonitas, de los disparos, puesto que estos dos ejemplos son muy obvios, pero no son únicos.

*Terry Gilliam, ex miembro de los Monty  Phyton. Toda su filmografía está marcada por un ataque mordaz a diversas instituciones, descubriendo y describiendo de forma irónica los mecanismos de éstas para ejercer control social.